Ayer, día 26 de mayo, la Iglesia celebró la festividad de la Santísima Trinidad.
El misterio de la Santísima Trinidad -un solo Dios en tres Personas distintas- es el misterio central de la fe y de la vida cristiana, pues es el misterio de Dios en Sí mismo.
El dinamismo de la Trinidad es un dinamismo de amor, de comunión, de servicio recíproco, de compartir.
El misterio divino de la Santísima Trinidad se basa en la doctrina trinitaria, que encuentra sus raíces en la Biblia. La Trinidad es una forma en que los cristianos entienden y expresan la naturaleza de Dios como tres personas distintas en una unidad indivisible. Aunque este concepto puede parecer complejo y desafiante para la comprensión humana limitada, es una creencia fundamental que subraya la riqueza y la profundidad de la fe cristiana.
Esta festividad nos invita a reflexionar sobre el misterio divino que encierra. Nos recuerda que Dios es una comunión de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que esa comunión de amor también nos invita a vivir en amor y unidad con nuestros semejantes. Es una oportunidad para profundizar en nuestra relación con Dios y fortalecer nuestra fe en la Trinidad divina.
Durante esta festividad, los creyentes participan en liturgias especiales donde se pronuncian oraciones y se cantan himnos dedicados a la Santísima Trinidad. Es un tiempo para rendir homenaje a la grandeza de Dios y para reflexionar sobre cómo podemos vivir de acuerdo con los principios trinitarios de amor, unidad y comunión.
Nuestra felicitación a la Orden Trinitaria por esta conmemoración, que tan ampliamente llevan en su alma.
R.C.S.



